Sesión 13

La lectura para el martes 29 de marzo es

PARRA, Alma y Paolo RIGUZZI
2008 “Capitales, compañías y manías  británicas en las minas mexicanas, 1824-1914”, Historias 71, septiembre-diciembre, 35-60, disponible aquí.

Acerca de Manuel Bautista-González

I am a doctoral candidate in United States History at Columbia University in the City of New York. I specialize in American economic, business, entrepreneurial, financial, banking and monetary history. For my dissertation at Columbia, I study the concurrent use of domestic and foreign currencies as means of payment and their relationship with interregional and external trade circuits and financial markets in antebellum New Orleans. I am also interested in Mexican and Latin American history, global history, the history of economic thought, the history of economics as discipline and profession, the methodology of economics and economic history, as well as the broader relationship between history, economics and other social sciences.
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37 respuestas a Sesión 13

  1. Ruiz Ortiz Scarlet Allison dijo:

    Dentro de la lectura “Capitales, compañías y manías británicas en las minas mexicanas, 1824-1914” de Alma Parra y Paolo Riguzzi, podemos analizar el peso que se tuvo en la inversión minera dentro de América Latina, donde México fue el principal destinatario de la inversión extranjera principalmente británica. Se pueden diferenciar varias etapas donde encontramos a principios de 1924 que se dan las primeras inversiones, debido a una apertura comercial, causada por la separación de la corona española; se establecieron 8 empresas, se introdujo tecnología y estas empresas adquirieron contratos de explotación. Entre 1835 y 1849 se da un cambio en el papel de las empresas británicas, ya que las mexicanas se volvieron una proporción importante de inversionistas en este ramo. Además se da una reubicación de México a nivel mundial, trayendo un mayor flujo de inversiones extranjeras y unidades free-standing; después en la última etapa (1893-1913), se termino este tipo de inversión, y aparecieron otro tipo en el ámbito mundial, como consorcios enfocados en la parte financiera.
    Comentarios: esta lectura nos ayuda a analizar, entre 1824 y 1914, que la inversión británica en la minería fue la dominante, y con el contexto histórico de ese periodo, se pueden notar los diversos cambios que se suscitaron tanto en México, como en Gran Bretaña y a nivel mundial. Las diversas características de cada etapa que se comentaron en la lectura, nos dan una idea general de la forma en cómo las empresas con inversión directa en nuestro país se comportan ante cambios políticos, sociales y económicos. Estas empresas tuvieron la facilidad de explotar nuestras minas, debido a que tenían una mejor tecnología que nosotros, y la usaban de una mejor forma.

  2. Villegas Sandoval Julio Adrián dijo:

    Las inversiones británicas en la minería mexicana iniciaron durante la apertura comercial la cual facilito la entrada de capitales extranjeros a México, cuyos niveles de producción habían caído drásticamente como consecuencia de la guerra de independencia. El creciente interés financiero británico en México era el resultado de la difusión de su riqueza minera (a cargo de John Taylor y de los mismos mineros nacionales), lo cual se concreto en la creación de varias compañías. Las cuales tenían la idea de que con la introducción de tecnología, administración, conocimientos y capitales tendrían grandes utilidades rápidamente, formándose así una burbuja especulativa que llevo a una crisis financiera causando la caída del precio de las acciones. La retracción de la inversión provocada por la crisis obligo a las compañías mineras a incorporar más capitales, a concentrarse en la administración de casas de moneda y concentrar sus operaciones en pocas minas.
    Durante el periodo de 1835-1849 se observan dos importantes procesos, el primero es la progresiva desaparición de compañías donde sobresalen las liquidaciones de Real del Monte y Bolaños Mining. El segundo proceso, se refiere a la integración independiente de especialistas e inversionistas extranjeros a las actividades mineras nacionales. A partir de la segunda mitad del siglo XIX durante casi treinta años, prevaleció el estancamiento en el sector, ya que debido al ambiente inestable del país, acompañado del status de insolvencia, de la falta de relaciones diplomáticas y de las regulaciones legales ineficientes, las inversiones se dirigieron a California, España y Australia. Cuando en 1983-1984 México alcanzo una mayor estabilidad política y económica, este atrajo un gran flujo de capitales estadounidenses para ferrocarriles, además de alentar la inversión británica la cual se tradujo en la creación 31 nuevas compañías en forma de free-standing para 1890. La crisis de Baring de 1890 en conjunción con los costos de transacción elevados, provocaron la liquidación de la mitad de este tipo de empresas mineras para 1896. Para el siglo XX los negocios mineros cambiaron su forma de operar y ahora se financiaban con la movilización de capitales, a través de sindicatos que operaban en escala internacional. Las innovaciones tecnológicas en la explotación del oro permitieron el repunte de la inversión británica que para 1910 ya había establecido 47 compañías principalmente en Chihuahua y el Estado de México.
    Conclusión:
    Como pudimos observar, la inestabilidad política del país durante el siglo XIX causó un atraso institucional muy grave, respecto al desarrollo de las instituciones capitalistas de los países desarrollados, debido a que los constantes conflictos en México, no permitieron la innovación de las leyes coloniales para facilitar el funcionamiento de inversión extranjera en el país, como fue el caso de las compañías mineras británicas, cuyas operaciones fueron mermadas por los altos costos de transacción. Estos no hicieron mas que limitar la capacidad de reacción de estas compañías ante la inestabilidad externa provocando su quiebra. Cabe señalar, que este mismo problema de los altos costos de transacción ya lo habíamos observado en el tardío establecimiento del ferrocarril en México. Asimismo, es esencial insistir en la importancia de la existencia de instituciones eficientes que ayuden a mejorar las actividades económicas, aunque estas no sean el único factor que determinen el éxito económico, a mi punto de vista si son una pieza estratégica para el alcance de este.

  3. Nava Jiménez Diana dijo:

    En el texto “Capitales, compañías y manías británicas en las minas mexicanas, 1824-1914” de Alma Parra y Paolo Riguzzi, se presenta el proceso por el cual pasaron las inversiones británicas en el país en el sector minero en dicho periodo.
    El análisis se centra en un periodo largo mostrando los cambios en el comportamiento económico y como afectaron al sector. Los autores reconstruyen la presencia de las empresas británicas creando bases de datos donde se muestran el monto de las inversiones, la ubicación donde se situaron dichas inversiones, entre otras variables, identificando así cinco etapas.
    En la mayor parte del periodo estudiado se dan caídas en la producción de ese sector que resultan en pérdidas para las compañías británicas, y con continuas fluctuaciones debido a diferentes factores.
    Comentarios:
    Como se menciona en el texto, el flujo de las inversiones británicas durante ese periodo en el sector minero hacia el país no estaban bien fundamentadas, pues se tenían grandes expectativas de las riquezas mineras mexicanas y se creía que la tecnología podría hacer que la explotación de los recursos diera mejores resultados para los inversionistas, por lo que considero que el que se hayan basado en ciertos supuestos fue la principal causa de que sus inversiones hayan fracasado en la mayoría de los casos.

  4. Rubén Hernández Cordero dijo:

    Las compañías británicas, tuvieron en México un papel impulsor, más no estable de la minería y es por eso que el autor divide en 5 etapas la presencia británica. Por un lado, cuando México se independiza, significó una apertura comercial que generó que compañías llegaran a invertir a México y trajeran consigo no solo técnicas innovadoras, sino que aportaran esquemas organizativos. Sin embargo por diversas externalidades, que generaron una crisis, se da la etapa en que las compañías abandonan el país pero dejan tras de sí técnicos. Sin embargo, el clima económico-político-social de nuestro país agudizo la crisis minera. (Incluso remarca el autor que esa crisis derivó en llevarla industria minera a manos mexicanas, pero los viejos problemas reaparecieron). Después viene el respectivo auge de finales del siglo XIX e inicios del XX. Dónde grandes flujos de capital llegaron a nuestro país, con la puesta en marcha de la industrialización y aparecen por primera vez, lo que el autor llama “free-standing” compañías que operaban en México pero tenían sede en Gran Bretaña. Contrario a la lógica implantada, la revolución de 1910, no paralizó la industria minera, solo hubo breves periodos dónde se dejaba de producir.
    En conclusión. Me parece importante rescatar el papel que tuvo Porfirio Díaz y su régimen, no solo en el ámbito minero, sino a nivel industrial. Desde una visión “neo-porfirista” diría Paul Garner, dónde se deja de lado el estigma de un dictador cruel y se resaltan los logros del régimen. Porfirio Días logra poner orden para incentivar los flujos de capitales, que industrializarían nuestro país, sin derramamiento de sangre como se suele suponer. Conectaría, unificaría y generaría desarrollo con los ferrocarriles. Y dado el desarrollo de las comunicaciones, se impulsarían industrias como la Minería que vería en esta mejora, una reducción de sus costos de producción y por tanto un aumento de la rentabilidad. Por tanto México se volvió atractivo para los capitales extranjeros y dadas las fuertes estructuras que se implantaron en el régimen, la industria minera, pudo sobrevivir a la Revolución. Cómo comentaba en clase el Dr. Contreras; por un lado el gran fenómeno industrializador no pudo ser detenido por el fenómeno de la Revolución, sino que se entrelazaron y caminaron juntos.

  5. Becerra Cruz Luis Alberto dijo:

    La minería a lo largo del siglo XIX tuvo cierto auge en nuestro país, teniendo altos y bajos dentro de su producción, pero esta estaba en teoría mejor enfocada dado que los metales preciosos no estaban monopolizados por España debido a que después de la guerra de independencia México abrió sus fronteras al mundo pudiendo así capitales extranjeros (diferentes de España) invertir en territorio nacional.
    La minería estuvo muy ligada a los capitales ingleses pues estos veían buenas probabilidades de rentabilidad en la minería nacional, sin embargo esta especulación se vio íntimamente ligada a la exageración de la rentabilidad de las minas, pues se basaban en estudios muchas veces falsos o en parte falsos.
    Esto conllevo a en que en la primera mitad del siglo XIX hubieran muchas empresas Inglesas explotando los minerales nacionales, sin embargo estas se veían frecuentemente en problemas, debido a la mala información o también, lo cual tiene mucho que ver, a la mala legislación que existía en el territorio mexicano, pues este dejaba con muchas desventajas a los inversores ingleses.
    Para la segunda mitad del siglo XIX la minera inglesa sufrió una gran caída, llegando a haber solo dos capitales ingleses invertidos en la minería mexicana, sin embargo esta tuvo un repunte en la parte final del siglo cuando la inversión Estadounidense se enfocó a los ferrocarriles, los cuales atrajeron la atención de inversiones inglesas, que conllevaron a ciertas utilidades en la explotación de las minas.
    Por último el evento de la revolución conllevo una gran problemática para la minería, sobre todo la inversión extranjera, llevando a la quiebra en muchos casos, y en algunos otros a una producción baja y espontánea. Al término de la revolución la inversión extranjera en la minería era prácticamente obsoleta.
    En mi opinión una mejor política para los capitales extranjeros, hubiera podido llevar a México a una mejor situación. Es decir, ofrecer ventajas competitivas a los países inversores haciendo así que pudieran superar las dificultades técnicas, o de cualquier otro tipo que se le presentaran, para que así, las inversiones extranjeras no se arruinaran, pues eran muy necesarias para un México naciente.

  6. SANCHEZ DOMINGUEZ ANA KAREN dijo:

    En el texto podemos ver el impacto que tuvo la minería en México especialmente en las inversiones británicas en este sector, así como la manera en que se recupero esta después de la guerra de independencia, se analizan la forma organizacional de las compañías y su relación con el mercado de capitales y sus capacidades en términos de duración, así como de rentabilidad. La autora divide estos temas en 5 etapas principalmente: I. 1825-1835. El auge y descenso de la primera generación de compañías; II. 1835-1849. El ocaso de las compañías originarias; III. 1850-1882. Estancamiento y desinversión; IV. 1883-1895. Del auge de las free-standing mineras a la crisis; y v. 1896-1913. La inversión minera británica en la esfera de los grandes consorcios internacionales. En estos temas como la formación de compañías, especialmente británicas el auge de este sistema provenía de la exportación de capitales. En la lectura se dice que la gran mayoría de compañías mineras británicas organizadas para operar en México no sólo no pagaron dividendos a los accionistas, tampoco estuvieron en condiciones de devolver el capital, mermado por las pérdidas, en el mo¬mento de su liquidación; y que las únicas empresas verdaderamente rentables a largo plazo fueron las del pequeño lote surgido entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. La lectura me parece bastante completa, los cuadros e imágenes presentadas en ella nos hacen tener una r visión más real sobre el efecto que las compañías británicas tuvieron en la minería de México.

  7. Eduardo Pinto dijo:

    La entrada de capitales extranjeros a México se inicio a través de la minería y de la apertura comercial que se vivió durante esa época, ya la producción había descendido a consecuencia de la guerra de independencia y era necesario impulsar al sector minero. El interés británico en México era el resultado de la gran riqueza minera que al final se concreto en varias compañías. La especulación provocó la desaparición de varias compañías y el estancamiento en el sector se hizo relucir. Las consecuencias de está crisis minera provocó que los inversionistas se dirigieran a California, entre otros países. Al final podemos concluir que la inestabilidad política, social y económica causaron un atraso que al día de hoy podemos decir que seguimos estancados en este, tan importante, sector.

  8. Vera Rodriguez Jonathan N. dijo:

    La lectura de Alma Parra y Paolo Riguzzi. Nos centra en el marco de inversiones directas del extranjero con Mexico. los ciclos economicos, y las inversiones que no mostraron crecimientos constantes y las dificultades politicas y diplomaticas que tuvieron que enfrentar las distintas compañias de capitales britanicos; que en su inicio con altas espectativas infladas provocaron una serie de descalabros en cierta medida por las malas relaciones diplomaticas de Mexico con Gran Bretaña y los grandes problemas politicos-economicos que suffria en ese momento el pais recien salido de la guerra de independencia dejando grandes huecos en el sistema poltico-fiscal, diplomatico y economico, y con esto no se podia hacer un rescat exitoso del aug que antes habia sido en este sector, la baja estructura economica e infraestructura provocaron grandes costos de transporte, los famosos costos de transaccion tan elevados todo esto y mas llevaron al fracaso y descapitalizacion de estas grandes compañias, y algunos picos u auges importantes para las compañias no muy importantes, los malos estudios en los proytectos de inversion.
    Estos problemas basicamente por especular tan alto en paises no desarrollados con politicas economicas no tan desarrolladas y ver como el arrivo de capitales tan importantes no lograron sus obejetivos, aunque en cierta medida capitalistas mexicanos mostraron mas ganancias al final dl periodo.
    Las frágiles bases de las compañías free-standing británicas no resistieron los aprietos de las crisis interna y externa, y la expectativa de consolidar una presencia económica sólida e importante se desvaneció con rapidez con las malas policias que prevalecian en ese tiempo.

  9. Jaimes Cabrera Pedro dijo:

    En el texto de Alma Parra y Paolo Riguzzi, “Capitales, compañías y manías británicas en las minas mexicanas, 1824-1914″, se presenta el proceso durante el Siglo XIX, la Inversión Extranjera Directa procedente del mercado británico, orientada a la explotación de los recursos mineros de México. Así como sus diversos procesos irregulares de entrada por parte de las compañías britanicas.

    El analisis se encuentra en dos partes esenciales, donde la primera mitad del siglo XIX, estuvo marcada por un largo y fuerte proceso de estancamiento por parte del desarrollo minero, aunque causó un gran auge por parte de los inversionistas británicos, que aunado a las dificultades técnicas dentro del trabajo minero y de la antagonica y crónico conflicto político, llevó al incremento de una gran incertidumbre y de resultados contraproducentes con enormes pérdidas económicas por parte de las compañías británicas.

    En la segunda mitad, existió una mayor estabilidad política, así como un mayor avance tecnologico en las comunicaciones y en la explotación minera, que permitió el renacimiento de un auge en favor de la explotación de recursos mineros dentro de nuestro país. Esto fue en reflejo del estancamiento y de la poca productividad que se obtuvo a raíz de la esperanzas puestas en la explotación minera, ya que en su mayoría de los casos resultaron ser inversiones poco revituables para las grandes compañías británicas.

  10. José Pablo Monzón Garcia dijo:

    La lectura nos muestra que la minería era la actividad más atractiva para los capitales extranjeros en América latina la cual la mayor parte de dicha inversión se concentro en México.
    Los inversiones por parte de los británicos se facilitaron cuando México logro su independencia de la corona española. Para 1825 gracias al auge que tenían las minas mexicanas ya se habían logrado establecer 8 empresas mineras. Las compañías no lograban adquirir la propiedad ya que solo estas eran un tipo de concesiones de las minas, los contratos de dichas minas establecían que los propietarios obtendrían las acciones de estas mientras que la compañía recibiría un porcentaje de las ganancias.
    En 1827 las compañías debido a la falta de ganancias en México comenzaron a disminuir la inversión extranjera. Todo esto se agravo para el periodo de 1850-1882 debido a la crisis y desorden político en la cual se encontraba el país la industria y la inversión entraron en un periodo de estancamiento.
    Pero para 1883 el panorama mejoro tras mejorar las relaciones económicas con el extranjero tanto con GB y EUA. Con el incremento en la inversión también provoco una difusión territorial.
    La inversión británica se volvió a activar mediante unas empresas llamadas “free-standing” las cuales eran empresas que operaban en otro país las cuales no tienen vinculaciones con actividades domesticas. Pero después de unos años
    En 1903 se dio un nuevo incremento de la participación de empresas británicas en minas mexicanas. Para comienzos del siglo XX ya se podía ver la diferencia entre las microempresa y una grande.
    Le lectura me parece interesante ya que muestra como fue cambiando la industria minera con base a la inversión extranjera en el primer siglo del México independiente.

  11. Enid Daniela Hamdan Camargo dijo:

    En las primeras décadas del siglo XIX con la separación de la Corona española, la economía mexicana presentó una gran entrada de capitales extranjeros, los cuales tenían como fin el rehabilitar las minas cuyo nivel de producción había bajado por los años de lucha. A pesar de que el sector financiero británico se opuso a las inversiones en la minería mexicana pues las calificaba como especulativas, la compra de acciones mineras se aceleró a partir de 1824; generándose así una burbuja especulativa causada por la promoción de las minas por parte de los mineros con el fin de introducir una regeneración tecnológica, administrativa, de conocimientos y de capitales.
    Las compañías extranjeras no adquirían la propiedad de las minas, sino sólo las concesiones con los antiguos poseedores para poderlas explotar; así, los contratos señalaban que los propietarios recibirían acciones de las minas y que la compañía recibiría un porcentaje de las ganancias por los primeros trabajos de reconstrucción.
    Las compañías británicas invertían en distintas regiones de México con la expectativa de generar cuantiosas inversiones por su conocimiento científico y tecnológico, pero esto provocó una euforia especulativa y una crisis financiera, causando la depreciación de las acciones mineras y dificultando la capitalización de las compañías; obligando a estas últimas a tomar distintas direcciones.
    En los primeros años del periodo transcurrido entre 1835 y 1849, desapareció una gran cantidad de compañías mineras, después se llevó a cabo un proceso en el que una gran cantidad de especialistas e inversionistas mineros extranjeros se incorporaron a las actividades mineras de manera independiente, y ya para los últimos años, la minería mexicana se encontró de nuevo en manos nacionales, enfrentando así una gran cantidad de problemas. Entre 1850 y 1882 se dio un estancamiento de la industria minera por el prolongado estado de guerra, la inseguridad y las restricciones legales a la propiedad extranjera; sin embargo, en los últimos años de este periodo aparecieron 8 nuevas compañías británicas, las cuales tenían iniciativas de corta duración en regiones marginales. Para 1883 México reubicó sus relaciones económicas internacionales, promoviéndose de nuevo la inversión británica en la minería, reorientándose geográficamente y realizada por compañías en forma de fee-standing, lo que las hacían muy frágiles y vulnerables, por lo que no resistieron la crisis de la deuda interna y externa. A partir de 1896 la inversión en la minería mexicana, se desarrolló con la movilización de capitales a través de sindicatos; sin embargo, pocos años después este auge se interrumpió por circunstancias externas que desprestigiaron los proyectos mexicanos, y para 1904 el auge se retomó, polarizándose las inversiones por el territorio mexicano y estableciéndose una red de intercambios accionarios y gerenciales entre las compañías. Po último, las inversiones extranjeras se detuvieron tras el golpe de estado huertista, y muchas compañías detuvieron sus labores y fueron despojadas.
    Opinión: Durante el siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, la minería mexicana fue el principal destino de las inversiones británicas, sin embargo, éstas nunca fueron constantes ni estables pues había periodos (no tan largos de auge) y otros más de depresión debido a problemas tanto internos como externos como el estado de guerra en que se encontraba México, inseguridad, falta de regulación y especulaciones. Cabe destacar que las compañías mineras británicas operaron bajo formas en las que sólo ellas se beneficiaban, en vez de beneficiar a la economía mexicana.

  12. Gonzalez Madrigal Jose Alberto dijo:

    En esta lectura la cual nos habla principalmente de las inversiones extranjeras en la minería, mas específicamente las inversiones británicas. Podemos apreciar una serie de eventos que hasta cierto punto podemos llamar cíclicos, debido al intermitente comportamiento presentado por el autor, del cual este, esta muy cociente hacia el final de la lectura.

    En la primera parte nos habla del comienzo de las inversiones extranjeras en el campo de la minería. Inglaterra a partir de 1820,siendo este un país que en ese tiempo y espacio se consideraba la capital mundial en economía, y agente productor de nuevas y modernas tecnologías. Este decide entrar en el campo de la minería como parte de un proceso de expansión económica, su principal apuesta es por México, el cual en un principio por medio de las especulaciones se ve un negocio a futuro muy rentable, que posteriormente resulta desastroso a lo largo de sus periodos: En el primer periodo de 1820- finales de los 50s, en un principio se ve increíble el comercio financiero es muy ágil a precios muy altos que posteriormente comienza a decaer de tal manera que las empresas involucradas pierden todo y se declaran en quiebra, teniendo como como consuelo en la mayoría de los caso ventas por debajo del precio pagado, o en otro caso alargando su agonía hasta su desaparición; hacia 1860-1880 se ve un repunte en la minería ya con menos capitales ingleses si embargo con una presencia de nueva cuenta, también se ven empresas mexicanas con socios que llegaron en la primer oleada, pero que se establecieron en el país como residentes y deciden unirse, con lo capitales mexicanos de tal manera que ya juegan de locales y no cuenta como inversión extrajera, lo cual resulto factible hasta cierto punto favorable por que teniéndolos en México pasaban algunos de sus conocimientos y generaban la especialización de gente mexicana, pero la industria no prolifero mas allá de dar un repunte hacerse de tierras, para posteriormente caer de nueva cuenta; posteriormente en 1890-1910 fue difícil por que el hecho de no avanzar en la minería la falta de organización y con el atraso en el desarrollo del ferrocarril las cosa de nuevo apuntaron bien, el ferrocarril dio ventajas a pesar del atraso, pero la lucha revolucionaria colapso de manera inminente la producción minera haciendo que las empresas cerraran, o que trabajaran por lapsos.

    En general esta lectura nos muestra una de esas cuestiones en las que el atraso tecnológico, la falta de preparación del país, lo cual es obvio por que apenas se había declarado como nación independiente,hace que este tipos de proyecto de infraestructura no progrese, y cuando tuvo la mayor oportunidad corrió con la suerte del periodo revolucionario, lo cual por completo la apago.

  13. Yàñez Macias Nadia Alexandra dijo:

    En la lectura se habla de las inversiones directas, principalmente provenientes del exterior a países de América Latina, de los cuáles México fue uno de los más beneficiados con inversión británica al sector minero, quienes interesados en la riqueza del país facilitaron desde la apertura económica cuanto a este sector y una serie de innovaciones tecnológicas en el periodo mencionado; es dividida por el autor varias etapas por las cuales apreció el impulso de esas inversiones en el país atravesando por el proceso de independencia. A pesar de las condiciones no favorables generadas después de la independencia (disminución de la producción, inestabilidad política y social), la minería fue un atractivo hacia los demás países quienes buscaron reactivar la actividad en las minas ya perdida por la lucha independiente; al igual gracias a estas inversiones (de las cuales se esperaban grandes ganancias) se da una especulación un tanto desmedida gracias a la compa de diversas acciones, lo cual más delante generaría un estancamiento y una crisis. Se trata de forma cíclica la influencia de la inversión comenzando en ascenso y culminando (en el proceso revolucionario) con un declive en este sector que ni la entrada del ferrocarril pudo frenar, de esta manera muchas compañías mineras quiebran y se termina la confianza para invertir de nuevo.

    En mi opinión, el sector minero ha sido de los sectores más sensibles y golpeados (junto con la agricultura) por los procesos revolucionarios que ha atravesado el país, desde la independencia hasta la revolución, en la lectura se denota claramente como fue que la confianza de los inversionistas fue decayendo gracias a la inestabilidad social y política del país; a pesar de que nuestro país es bastante rico en minas, su sobre explotación con poca inteligencia y conciencia ha provocado que gran parte de nuestra riqueza sea propiedad extranjera. En la actualidad podemos ver como ya no quedan vestigios de una actividad que sea propia para el país, nos saquean de manera desmedida y nosotros no podemos disfrutar de ese beneficio, el capital extranjero es el que manda en la actualidad y desde el proceso revolucionario podemos ver el cómo el apoyo externo siempre ha sido condicionado a costa de nuestra soberanía; hoy en día la actividad minera no nos reditúa a nosotros como lo hace con los países extranjeros.

  14. ROJAS MORENO ARTURO dijo:

    El artículo tiene que ver con que la minería ha sido una de las actividades económicas más tradicionales de México a partir de la etapa colonial, que tuvo un renacimiento en el siglo XIX debido, en buena medida, a la acción de las empresas y empresarios británicos quienes enviaron a México técnicos, maquinaria y capitales para probar su suerte en las minas mexicanas de plata y oro.
    Asimismo, a través de esta actividad, se creó una conexión financiera, productiva y comercial entre dos países muy alejados, la cual también incluyó el establecimiento de ingleses en el territorio, que de alguna manera dejó huellas importante en la cultura material, en la alimentación, entre otros rubros.
    La minería en México, después de varios siglos tuvo un declive casi absoluto, a partir de los años treintas.
    Luego de la crisis de 1929, con el impacto de los precios de los minerales y tras la Segunda Guerra Mundial, prácticamente se extinguió.
    Ya no hubo empresas que efectuaran la explotación, salvo algunos casos como el de “Grupo México”, hasta que en los años noventas, por un movimiento al alza de los precios, se volvieron a explotar las minas en varios puntos de la República Mexicana.
    En cambio, en el siglo XIX, fue uno de los motores de la economía mexicana, y durante buena parte de la época, los capitales y las empresas sustentaron la marcha de este sector. Dado que en muchos casos esta pasión británica por la minas mexicanas se volvió una especie de moda comercial en la cual el interés iba más allá de los efectivos o de la capacidad de constituir empresas viables y rentables, mas bien respondía al hecho, casi mítico, de las minas mexicanas que muchos siglos proporcionaron gran parte de la plata y el oro mundial.

  15. Edgar Domínguez dijo:

    La inversión británica en la industria minera inició con la apertura comercial, lo cual facilitó la entrada de más capital extranjero a México incrementando nuevamente la producción que había caído debido a la guerra de independencia. El interés británico surgió por la gran riqueza minera que se delimitó a varias compañías. En la mayor parte de éste periodo hubo caídas en la producción convirtiéndose en pérdidas para Inglaterra. La falta de transporte, malas relaciones diplomáticas y la inestabilidad económica de un país recién independizado provocaron la descapitalización. Todo esto provocó que las compañías se dirigieran a California y otros países. Para finalizar, la Revolución mexicana llevó a la quiebra a la mayoría de las empresas.
    Parte del problema fueron las grandes expectativas en la riqueza minera mexicana y el flujo de inversiones británicas mal fundamentado, consideraban que la tecnología les daría mejores resultados. La inestabilidad política, social y económica de México durante ese periodo representa un retraso en el desarrollo de empresas capitalistas de países desarrollados, ya que las leyes no permitieron facilitar el funcionamiento de la inversión extranjera en el país.

  16. Capitales, compañías y manías británicas en las minas mexicanas, 1824-1914
    Alma Parra y Paolo Riguzzi
    El texto relata cómo fue la entrada de capital extranjero (británico) en México, como se sabe las minas fueron un gran atractivo que tuvo México y terminando la colonia y la guerra de Independencia los británicos creyeron que iban a encontrar un México repleto de riquezas. Así que arriesgaron su dinero ahorrado y a pesar de que el sistema financiero británico se negaba, invirtieron en compañías mineras. Estos no quedaron como propietarios sino solo se les dio la concesión de explotar las minas. Las compañías no tuvieron el éxito que ellos hubieran querido y empezaron a vender sus acciones por debajo de los precios muchas compañías quebraron, y pronto el capital extranjero salió del país. Y fue un proceso parecido el que se vivió con el paso de los años hasta que Porfirio Díaz introdujo el ferrocarril y la inversión ya tenía motivos para estar sin tanta especulación. Es importante ver cómo fue cambiando el tipo de compañías, hasta que se llego al free-standing, que operaban en México pero estaban en Gran Bretaña.
    La lectura es bastante interesante si relacionamos los factores que hacen que la inversión aumente y disminuya con la actualidad, los factores que hacen que disminuya son riesgos sociales así como en 2006 cuando el riesgo país de México aumento la inversión disminuyo. O cuando la secretaria de hacienda dice que México es en este momento buen receptor de inversión extranjera, y si lo relacionamos con el pasado los momentos son parecidos aunque nunca iguales.

  17. José David Muñoz López dijo:

    La investigación de Alma Parra y Paolo Riguzzi se basó en estudiar la presencia de las empresas británicas mineras en México en el siglo XIX y principio del XX. Las condiciones financieras de Gran Bretaña propició la entrada de inversión británica en América Latina, principalmente en México. Sin embargo, factores como la inestabilidad política, la inseguridad, las regulaciones legales, iniciativas especulativas y en ocasiones los problemas de transacción crearon un ambiente de incertidumbre a lo largo de todo el siglo, determinaron las condiciones y las formas de inversión en el sector minero mexicano.

    Comentario:

    Desde mi punto de vista, los autores hicieron evidente que no necesariamente un país en donde existe una enorme riqueza natural que puede ser explotada, la utilización de tecnología de punta o la existencia de un Estado activo, significa la rentabilidad de una empresa. Existen muchos factores tanto internos como externos que inciden en gran medida en las expectativas de los inversionistas. La situación por la que atravesaron las compañías mineras británicas sirve como ejemplo de lo que le pudo haber sucedido a otras compañías, tanto extranjeras como nacionales en otros sectores.

  18. García González Ana Laura dijo:

    Entre los siglos XIX y XX la minería en México atrajo al capital extranjero principalmente por su producción de plata. La autora en este contexto se plantea como objetivo detallar la forma de organización y relación con el mercado de capitales de las empresas que llegaron al país. Es necesario dividir su desarrollo en cinco etapas para observar los términos en que este desarrollo tuvo lugar. De 1825 a 1835 la minería despuntó en México debido a su apertura al capital extranjero, la intensa promoción que se hizo del sector minero en Gran Bretaña provocó además de la llegada de muchas empresas una esfera especulativa alrededor de sus acciones, misma que las llevaría a la quiebra. Para 1835-1849 tuvo lugar un periodo de estancamiento. Posteriormente de 1850 a 1882 la inestabilidad en que vivía México generaba un ambiente desfavorable para la inversión extranjera y terminó por desviarse a países como Brasil, Chile y Cuba. Entre 1883 y 1895 las relaciones de México con el exterior se reiniciaron y generaron nuevas expectativas sobre invertir en el país. Pronto el nuevo periodo de auge se vio opacado por la crisis financiera en Gran Bretaña y por las condiciones de atraso en que vivía México que se reflejaban en altos costos para las compañías mineras. Por último de 1896 a 1913 la industria minera tuvo un nuevo repunte que se manifestó más en el desarrollo de la zona norte del país con la llegada de empresas multinacionales que desplazarían a las pequeñas compañías mineras.
    Conclusión: Como se pudo observar en la lectura, la minería en México era un sector que resintió fuertemente la inestabilidad política y económica del país. Ello puesto que dependía de la inversión extranjera para desarrollarse. Me parece importante hacer hincapié en la forma de organización de las empresas durante este periodo dado que ello determinó su éxito o fracaso. Muchas de las compañías mineras se enfocaron a América Latina y en especial a México por lo que al mismo tiempo se volvieron vulnerables al ambiente de inestabilidad que se vivía en la época. Sin embargo, al final del periodo las empresas que lograron sobrevivir fueron aquellas que diversificaron su inversión en varios países del mundo. Este caso lo podemos observar también en la actualidad. Las empresas transnacionales tienen un mayor margen de movilización ante las crisis del sistema gracias a la deslocalización de su capital en distintos países. Se vuelven así más independientes que aquellas empresas que se instalan en un solo país. De aquí la importancia de analizar esta experiencia como un antecedente del éxito que comenzaban a tener ya desde ese periodo las transnacionales y sobre todo en sectores que requerían de grandes capitales para desarrollarse.

  19. rodrigo olvera gonzalez dijo:

    Capitales, compañías y manías británicas en las minas mexicanas, 1824-1914
    Alma Parra y Paolo Riguzzi
    En el siglo XIX y principio del XX la minería mexicana resulto ser muy atractivo para el capital ingles el cual tenía muchos ahorradores y querían invertir su dinero, ya que las minas de México prometían mucho después de estar olvidadas pasando la Independencia, se creó una burbuja de especulación entorno a las minas. El texto analiza la forma organizacional de las empresas y su relación con el mercado de capitales, y su duración y rentabilidad. Se muestra una serie de 1825 a 1919 y se muestra como el número de compañías inglesas descienden de 1825 a 1876 y después empiezan a aumentar, al igual que el capital. De 1825 a 1835 se dio la el boom por invertir en minas mexicanas ya que Inglaterra contaba con capital para esto, el sector financiero estaba en contra de estas inversiones, a pesar de esto se colocaron 8 empresas en México. Los accionistas no eran propietarios de las minas solo tenían la concesión para explotarlas, pero pronto se llego a una depresión financiera y las acciones empezaron a decaer. Muchas compañías ya no daban ganancias desde años atrás. En este periodo la inversión se fue como llego de una manera espontanea. De 1835 a 1849 se vivió la desaparición de las compañías mineras, y algo bueno que se quedaron técnicos ingleses en las minas y estos funcionaron como asesores en las minas ya que no contaban con capitales. De 1850 a 1882 las compañías siguieron desapareciendo hasta el punto que solo quedaron dos, ya no había inversión británica. De 1883 a 1895 hubo un renacimiento de la inversión británica dado porque Estados Unidos invertía en México, se introdujo el ferrocarril y esto fue lo que atrajo de nuevo a los capitales.
    Es importante ver como se especula en alguna actividad económica la cual rinde frutos a “corto plazo”, y al final resulta ser de las más engañosas y peligrosas de invertir. El ferrocarril a pesar de que muchas autores digan que no fue el medio de transporte resulto ser muy benéfico para la agricultura y la minería.

  20. Maria Teresa Santos ramón dijo:

    Los autores presentan una cronología de la inversión británica en el sector minero mexicano, desde el punto de vista de los inversionistas y de las compañías creadas `por éstos así como su rentabilidad y funcionamiento. Mencionan una primera generación de compañías (1825 a 1835) que con la expectativa de obtener jugosas ganancias en las promisorias minas mexicanas vendieron acciones rápidamente en Londres que finalmente conformaron 8 compañías, el optimismo británico radicaba en la introducción de tecnología y conocimientos nuevos para su explotación. Las compañías solo contaban con la concesión para la explotación de las minas mientras los propietarios mexicanos recibían una renta fija y continuaban siendo los propietarios, se firmaban contratos donde las minas debían dividirse en 24 barras (12 aviadas-para los propietarios- y 12 aviadoras –para compañías-) con vigencia variable, generalmente se realizaba un contrato por mina aunque cada compañía tenía participación en diversas minas; aunque por la especulación hubo una caída en las acciones y muchas compañías cerraron, solo tres lograron adaptarse (la United Mexican en Guanajuato y Zacatecas, La Mexican Company en Oaxaca y la Asociación Privada El Bote en Zacatecas). Durante el periodo 1835-1849 fu
    Fue fundamental la incorporación de especialistas y mineros a las actividades d manera independiente. De 1850 a 1882 las compañías pasaron de 3 a solo 2 y fue hasta 1868 que comenzaron a aparecer algunas nuevas empresas británicas. De 1883 a 1895 hubo un repunte de inversiones nuevas en México con especialización productiva de plata pero a menudo las compañías pasaban por problemas de información y monitoreo y terminaban finiquitando la empresa, finalmente en el periodo de 1893 a 1913 aparecieron nuevas formas de inversión donde existían compañías de financiamiento minero que aunado ala política favorable del gobierno mexicano repuntó nuevamente la inversión británica en minas mexicanas para llegar a un máximo en 1910 principalmente en los estados de México y Chihuahua. Esta inversión se estancó con la caída de Porfirio Díaz. Los autores concluyen que: “…manías mineras basadas en expectativas magnificadas de las riquezas mineras mexicanas que generalmente resultaban poco fundamentadas o inviables” (p.p.59)
    En mi opinión las compañías mineras británicas en México, definitivamente fracasaron ya que el periodo de operación de la mayoría no superó los 5 años aprox. Y dicho fracaso se debió no solo a su incapacidad de adaptarse al contexto y condiciones desfavorables de infraestructura mexicana sino también a la especulación, no solo al fijarse metas altísimas imposibles de conseguir si no también a los fraudes e incumplimientos que existieron en la venta de acciones de las compañías. Además de que los estímulos del gobierno mexicano que alentaron nuevamente la inversión solo prolongaron la agonía del sector por unos cuantos años más.

  21. Lesly Jamileth Rodríguez Muñoz dijo:

    En esta lectura se analizarán dos aspectos de la experiencia minera británica en México: primero, la forma organizacional de las compañías y su relación con el mercado de capitales y en segundo lugar, sus capacidades en términos de duración, así como de rentabilidad. A través de este estudio hemos identificado cinco etapas de la presencia británica en la minería mexicana, relacionadas con procesos tanto internos como de carácter internacional, que definieron las características de su comportamiento, tamaño e importancia. En cada una de ellas se plantea una relación específica entre nuevos flujos de inversión y empresas preexistentes, que analizaremos. Las inversiones británicas en la minería mexicana tienen su origen en la apertura comercial que significó la separación de la Corona española, que facilitó la entrada de capitales extranjeros a la economía mexicana. En 1824 comenzaron a ofrecerse las acciones de las compañías y rápidamente la suscripción de acciones mineras en América Latina y México se aceleró. Las acciones de minas mexicanas cuya paridad nominal original era de 30 libras esterlinas se llegaron a cotizar al inicio de 1825 con una prima muy superior, reflejando el entusiasmo por este género de inversión.Las compañías no adquirían la propiedad de las minas en estricto sentido, como tampoco lo eran los llamados propietarios. Éstos sólo contaban con la concesión para explotar las minas una vez que se habían denunciado y puesto en operación, de acuerdo con las Ordenanzas de Minería coloniales que seguían vigentes. Esa “propiedad” sólo se perdía si la mina era abandonada por mucho tiempo y era denunciada nuevamente. La retracción de la inversión provocada por la crisis obligó a las compañías mineras supervivientes a tomar distintas direcciones. La Compañía de Real del Monte y Pachuca continuó sus operaciones hasta mediados de siglo, mediante el continuo esfuerzo financiero por incorporar más capitales. La Anglo Mexican enfrentó severos problemas para recapitalizarse una vez que había logrado rehabilitar las minas que había tomado para su explotación, particularmente las de Guanajuato, y modificó su rumbo concentrándose en la administración de casas de moneda regionales y abandonando la fase extractiva y de refinación de metales. Una tercera compañía, la United Mexican Mining, sobrevivió concentrando progresivamente sus operaciones en pocas minas de Guanajuato y Zacatecas. En conjunto, este periodo se caracteriza por la intensidad con que se dio la formación de compañías y también por el estrepitoso modo en que desaparecieron como empresas inversoras.
    A partir de mediados del siglo xix, que coincidió con la liquidación de la empresa Real del Monte, y durante casi tres décadas privó el estancamiento: se formaron muy pocas compañías, todas de escasa importancia y permanencia, y las únicas dos supervivientes tenían una posición marginal. Para los años setenta del siglo xix, el panorama no había cambiado de forma sustancial. En general, la imagen de México entre los inversionistas y en los círculos financieros seguía siendo muy negativa, por el estatus de país insolvente y la falta de relaciones diplomáticas con Gran Bretaña, la inseguridad física, y las regulaciones legales ambiguas y cavilosas. El punto de inflexión, en este caso, no se verificó hasta los años de 1883-1884, cuando se plasmó la reubicación de México en las relaciones económicas internacionales mediante tres canales: el reestablecimiento diplomático con Gran Bretaña, la inminente reanudación del pago de la deuda, y la llegada de grandes flujos de capital estadounidense, en ferrocarriles y minas. De hecho, la gran mayoría de compañías mineras británicas organizadas para operar en México no sólo no pagaron dividendos a los accionistas, tampoco estuvieron en condiciones de devolver el capital, mermado por las pérdidas, en el momento de su liquidación. Las únicas empresas verdaderamente rentables a largo plazo fueron las del pequeño lote surgido entre finales del siglo xix y comienzos del xx, en un contexto de gran internacionalización del negocio minero, y que gracias a la gran escala de sus operaciones pudieron sortear los embates de la segunda década del siglo xx.

  22. Pamela Valdivia Bolaños dijo:

    El texto relata cómo fue la entrada de capital extranjero (británico) en México, como se sabe las minas fueron un gran atractivo que tuvo México y terminando la colonia y la guerra de Independencia los británicos creyeron que iban a encontrar un México repleto de riquezas. Así que arriesgaron su dinero ahorrado y a pesar de que el sistema financiero británico se negaba, invirtieron en compañías mineras. Estos no quedaron como propietarios sino solo se les dio la concesión de explotar las minas. Las compañías no tuvieron el éxito que ellos hubieran querido y empezaron a vender sus acciones por debajo de los precios muchas compañías quebraron, y pronto el capital extranjero salió del país. Y fue un proceso parecido el que se vivió con el paso de los años hasta que Porfirio Díaz introdujo el ferrocarril y la inversión ya tenía motivos para estar sin tanta especulación. Es importante ver cómo fue cambiando el tipo de compañías, hasta que se llego al free-standing, que operaban en México pero estaban en Gran Bretaña.

    La lectura es bastante interesante si relacionamos los factores que hacen que la inversión aumente y disminuya con la actualidad, los factores que hacen que disminuya son riesgos sociales así como en 2006 cuando el riesgo país de México aumento la inversión disminuyo. O cuando la secretaria de hacienda dice que México es en este momento buen receptor de inversión extranjera, y si lo relacionamos con el pasado los momentos son parecidos aunque nunca iguales.

  23. Alma Daniela Martínez Aguilar. dijo:

    La lectura nos habla sobre la genial idea que tuvieron los británicos, al ver la separación de la corona española, en venir a México a explotar la minas, las cuales según ellos, no habían sido explotadas del todo por los españoles; así, en Gran Bretaña promovieron la nueva idea, y convencieron a inversionistas a entrar a la arriesgada especulación, haciendo promesas de grandes ganancias. Así, se formaron en México 8 nuevas empresas mineras, las cuales, al no obtener lo esperado, se fueron a la quiebra, salvo los invesionistas británicos que se quedaron y que hicieron conexiones con mineros mexicanos, fueron los que obtuvieron ganancias, pero no obtenidas por la extracción de metales, y la empresas tuvieron que vender sus acciones muy por debajo del precio original como única salida.

    En mi opinión, me parce terrible que siempre sean extranjeros los que vienen a explotar nuestros recursos. Creo que lo recursos naturales son propiedad de la nación y deberíamos explotarlos nosotros mismos mediante inversión en infraestrucura.
    Niguna de las ganancias de esas explotaciones nos benefician a nosotros como país, y muchas veces, explotan nuestros recursos, los tranforman, y nos veden los productos a un precio muy elevado.

  24. Aliphat Rodriguez Rodrigo dijo:

    La incidencia en la minería por parte de la Gran Bretaña se hizo a través de las principales compañías mineras , se definieron dos objetivos particulares la rentabilidad y la inversión , la importancia de la minería en México además de los beneficios que resultaba , era el sector productivo que permitía catapultar otras actividades económicas como agricultura construcción etc.. La forma de operar de las compañías era a través de concesiones otorgadas, sin embargo esto no implicaba que se hicieran acreedoras de las minas, por lo cual la participación de los inversionistas estaba dada a través de la adquisición accionaria. Una de estas compañías y de las más representativas fue la compañía real del monte que permaneció en el estado de Pachuca hasta el siglo XIX. , otras compañías como La Anglo Mexican sufrieron problemas de descapitalización. Después de la compañía real del monte pocas otras tuvieron éxito aunado a esto México pasaba por un periodo de desprestigio económico, para lidiar con esto se implementaron tres mecanismos los cuales fueron el restablecimiento diplomático con Inglaterra, la reanudación del pago de la deuda y la llegada de flujos masivos procedentes de Estados Unidos.

    Nos damos cuenta que México al ser un país rico en recursos naturales, siempre ha tenido oferta de capitales extranjeros para invertir en el país, y es por ello que siempre ha habido interés por invertir en el, sin embargo sería interesante plantearnos la pregunta, ¿Hasta qué punto nos favorece la inversión extranjera?, la idea de plantar capitales por acciones me parce muy buena, sin embargo hay recordar que debido a la apertura en el pasado, hoy tenemos múltiples empresas extranjeras en negocios muy rentables para México

  25. Ocampo Alvarado Raymundo dijo:

    La participación de las empresas mineras británicas, en México, durante el periodo del siglo XIX al XX, es muy fluctuante, precisamente de cómo se cotizaban en la bolsa de Inglaterra, las acciones de las minas, ya que se manejaban con mucha especulación a mi parecer de lo que capte de la lectura. Ya que España no podía invertir en las minas en los primeros años de la independencia, se busco la participación de Inglaterra, ya que se tenia mucho interés por comerciar con las colonias españolas, precisamente por toda la riqueza natural que se esperara existiera.
    Al principio hubo un interés como ya se había hablado de poder invertir, aunque algunas instituciones financieras estaban en contra, ya que se tenía que invertir directamente en México, por lo cual podría ser peligroso, y se pedía que se invirtiera de forma solo financiera. No fue procedido de esta forma ya que por la fama de los recursos que tenía México y America latina, por lo que era muy atractivo invertir, ya que si España por los diversos problemas y sin la tecnología necesaria, no había podido explotar estos yacimientos al máximo.
    Cabe rescatar que si a mediados del siglo XIX México tenia muchos problemas con respecto a las inversiones y a los cierres de las empresas mineras británicas, fue principalmente porque no contaba con las instituciones y políticas necesarias para el establecimiento y la seguridad de las inversiones. Y aunque hubo un tiempo en el Porfiriato en el que México se mantuvo estable político y social, no tardo mucho ya que vino la crisis de 1980 y después de eso se volvió a invertir y volvió a ser muy atractivo hasta que vino la revolución mexicana.

  26. Cacheux Melendez José Antonio dijo:

    En la lectura de Parra y Riguzzi Dentro de la lectura “Capitales, compañías y manías británicas en las minas mexicanas, 1824-1914” Nos explica cual fue era el peso de las inversiones extranjeras en la industria de la minería en América Latina, México es mencionado ya que fue el principal receptor de inversión extranjera sobretodo del capital británico. Las primeras inversiones que se empiezan a ver en el país son alrededor del año de 1824, esto debido a que se abre el comercio y se logra la separación con la nueva España, se empezó a introducir tecnología, maquinas herramientas, y concesiones para que empresas privadas de otros países pudieran iniciar la extracción de minerales, sobretodo de empresas británicas. Para 1849 se da un cambio en la estructura de la industria minera, ya que diferentes empresas de diversos países empiezan a reubicar inversión extranjera con lo que nuevas empresas tanto nacionales como extranjeras terminaron por invertir en esta industria.
    Podemos observar que nuestro país no contaba con el necesario capital para poder iniciar la explotación de esta industria que como sabemos es muy importante para el desarrollo del país, diversas inversiones extranjeras, se apoderaron de esta industria con lo cual, México también en este sector se quedo rezagado gracias a que siempre fue capital en materia prima y no en inversión.

  27. Murrieta Roque Nidia Karen dijo:

    Las compañías mineras británicas tuvieron una importante participación en la economía mexicana en su primera etapa que va de 1825-1835 aquí lo que sucede es que la inversión británica comienza a tomar fuerza pues los británicos promueven la inversión directa en las minas mexicanas esto se ve reflejado en el número de compañías mineras británicas pues en 1825 solo eran 8 mientras que para 1910 el número había incrementado a 49. Esto viene acompañada de un incremento en el precio de las acciones de ciertas minas mexicanas que marcaban la pauta para el precio de las demás pues por ejemplo en 1824 cada acción tenía un precio de 30 libras esterlinas mientras que para el inicio de 1825 llegó a tener un precio de 1825 libras esterlinas lo que marca el entusiasmo de los inversionistas británicos. Otro cambio que se vio es el aumento en el número de personas calificadas que se necesitaban para operar de manera correcta las minas en México. Para el periodo de 1883-1895 la inversión británica en México comienza a disminuir comparando con el monto y la proporción que se destinaba a otros países de América Latina debido a tres causas principalmente: llegada de flujos de capital estadounidenses en minas y ferrocarriles, la reanudación del pago de la deuda y el restablecimiento diplomático de Gran Bretaña; la unión de estos 3 factores hizo que la inversión británica en México se viniera abajo.
    Desde mi punto de vista me parece interesante ver cómo es que los inversionistas británicas especularon de esa manera en las minas mexicanas pues era hasta cierto punto un inversión riesgosa, ya que se necesitaba tanto de la inversión de capital como de mano de obra y por algún tiempo las remuneraciones fueron buenas tomando en cuenta en que tenían facilidades para obtener las concesiones de las minas pero con el paso del tiempo este entusiasmo se fue debilitando pues aparecieron nuevas formas de inversión en América Latina que representaban mayores beneficios a los inversionistas.

  28. Armando Sanchez Loza dijo:

    En esta lectura se realiza un análisis sobre la inversión británica en la minería mexicana con el propósito de buscar continuidad en este proceso en el largo plazo, para ello se estudian tanto la forma organizacional de las compañías como la escala de sus operaciones y su capacidad de arraigo. Este proceso se origino en el contexto de la apertura comercial que significo la separación de España, el liderazgo financiero y tecnológico de Inglaterra así como un gran entusiasmo en la minería en ese país que junto a la difusión de la riqueza de las minas mexicanas provocaron una burbuja especulativa basada en la idea de que la introducción de tecnología así como de capitales británicos generaría rápidas ganancias. Sin embargo, la rápida depreciación de las acciones así como la falta de ganancias provoco el declive y posterior desaparición de las primeras compañías hacia mediados del siglo XIX seguida por un estancamiento de tres décadas debido en buena parte a la inseguridad y las restricciones a la propiedad extranjera. Hacia la década de 1880 el restablecimiento de las relaciones con Gran Bretaña, la reanudación del pago de la deuda y la llegada de inversión estadounidense alentó la inversión británica principalmente bajo la forma de compañías free-standing las cuales se vieron en dificultades debido a la incapacidad para establecerse en un medio desconocido, atrasado y caracterizado por altos costos de transacción por lo que estas no tardaron en desaparecer siendo sustituidas por nuevas formas de inversión basadas en la movilización de capitales a través de grandes corporaciones que operaban a escala internacional. Si bien el inicio de la revolución no tuvo un gran impacto al comienzo, a partir del golpe de estado huertista ceso la llegada de nueva inversión y la mayoría de las empresas suspendieron sus labores. Finalmente se llega a la conclusión de que no existe un proceso continuo en la inversión británica en la minería mexicana si no que más bien esta se caracterizo por una naturaleza intermitente donde momentos de gran intensidad de la inversión eran seguidos por otros de paralización de la misma. Por otro lado se destaca que la mayoría de las empresas no solo no pago dividendos si no que ni siquiera se vieron en condiciones de devolver el capital al ser liquidadas.
    Me parece que la lectura muestra un claro ejemplo de cómo el marco institucional y las características del medio social en el cual se desarrolla la economía. En este caso se ve como se esperaba que con la introducción de tecnología avanzada y conocimientos provenientes de la principal potencia de la época se obtuvieran grandes ganancias, sin embargo, dichas expectativas se estrellaron ante una realidad caracterizada por el atraso tecnológico, la inestabilidad institucional, altos costos de transacción y falta de información lo cual propicio el fracaso de la gran mayoría de las iniciativas de inversión británica en las minas mexicanas.

  29. Sanchez Loza Armando dijo:

    Tradicionalmente se ha visto a la industria minera mexicana del siglo XVIII como una industria en auge cuyo crecimiento se vio favorecido de manera importante por la ayuda del gobierno colonial y que la destrucción o el abandono de las minas como resultado del inicio de la guerra de independencia fueron fundamentales para llevarla al colapso hacia el siglo XIX.
    Sin embargo en esta lectura el autor llega a una conclusión distinta. Si bien la falta de fuentes adecuadas no permite llegar a conclusiones categóricas, es suficiente para demostrar algunos puntos que nos dan otra perspectiva con respecto a la evolución de la industria minera en ese periodo.
    Entre estos encontramos que si bien es cierto que existió un auge en la producción física de metales preciosos, este no se dio de manera continua sino más bien de periodos de crecimiento intenso seguidos de otros de estancamiento. Por otro lado a pesar del aumento en la producción, el poder adquisitivo de los metales preciosos fue disminuyendo mientras que los costos de producción iban en aumento. Por tanto la industria minera ya se hallaba en crisis antes de iniciarse el movimiento de 1810 y si no había colapsado antes se debió a la ayuda del gobierno colonial en forma de incentivos fiscales y facilidades para obtener mano de obra y crédito. Estas medidas que terminaron por desviar recursos de otras actividades potencialmente más productivas hacia la minería, sostuvieron de manera artificial a esta industria y por tanto la invasión napoleónica y el movimiento de Hidalgo no fueron las principales causantes del colapso si no que solo lo aceleraron al impedir al gobierno seguir brindando este apoyo.

    Ante la falta de más información sobre precios, costos y productividad me parece difícil pretender la obtención de conclusiones sobre el tema, sin embargo creo que es importante que exista una descripción alternativa de la situación en la que se encontraba la industria minera en ese tiempo, más todavía si la información con la que se cuenta tampoco parece apoyar definitivamente la idea tradicional que se tiene sobre el desempeño de la minería mexicana en durante ese periodo.

  30. Armando Sanchez Loza dijo:

    Ver sesión 11

  31. Jair Rodrigo Muñoz Soto dijo:

    Capitales, compañías y manías británicas en las minas mexicanas

    En el período que abarcan los autores (1824 – 1914) se explica la tendencia de inversionistas extranjeros de minería en América Latina, cuyo principal destino es México. Como ya se vio en la lectura de Coatsworth – Los orígenes del atraso. Nueve ensayos de historia económica de México en los siglos XVIII y XIX. – La industria minera de la entonces Nueva España se vio mermada por diversos factores, entre ellos el movimiento independentista. México se vio obligado a reactivar la industria minera con la entrada de capitales extranjeros principalmente británicos movidos por la potencial industria nacional.
    Sin embargo, a la mitad de nuestro período de estudio por factores como la nula estabilidad nacional en diversos aspectos generaron la fuga de dichos capitales hacía otros centros de inversión fuera del país. Misma situación que se estabilizó para finales del siglo XIX atrayendo de nueva cuenta capital extranjero, esta vez estadounidense y británico creando 31 compañías denominadas de “free-standing”.
    Opinión: La historia de México es evidentemente un reflejo de lo que pasa hoy día en nuestro territorio; un país lleno de recursos de todos tipos que por falta de iniciativas y oportunidades tenemos que dejar que lo saqueen los grandes países industrializados y desarrollados que por el hecho de estar tan adelantados en comparación a nosotros tienen el “derecho” de hacerlo. En parte se reactiva la economía interna del país, se generan empleos para los connacionales, se eleva el producto pero los grandes recursos que nos corresponden por el hecho de haber nacido mexicanos, históricamente no se ha generado un mayor bienestar social en México y lo que es aun peor, no queremos darnos cuenta.

  32. Elena Hernández Vázquez dijo:

    La lectura de Parra y Riguzzi intenta reconstruir los perfiles empresariales d los capitales mineros británicos durant el siglo XIX y las primeras décadas del XX haciendo una división del estudio en 5 etapas.

    De 1825-1835 se registra un auge y descenso de las primeras compañías que pudieron entrar gracias a la apertura postindepndentista y al apuntalamiento financiero del Gran Bretaña debido a las guerras napoleónicas. La fiebre minera que llega a su cúspide en 1825 inyecto liquidez a estas empresas.
    Así también los mineros mexicanos promovieron sus minas en el extranjero con lo que se conformaron 8 empresas en el marco positivo y especulativo sobrre que la tecnología y admionistración inglesas superaría la incompleta explotación española. Sin embargo la hipótesis fue falsa y a esta ola financiera sobrevino la caída de las
    acciones que se agravo por la liquidación de las mismas por los pequños ahorradores británicos.

    La concesión de las minas se realizó con arreglos con los antiguos poseedores en los cuales éstos obtenian una parte de las acciones y una renta fija llamada también alimentos mientras la empresa obtenía la parte restante d la ganancia.La mayoría de las empresas concentró varias minas con una cartera diversificada en localización geográfica.

    Del 35 al 49 se observa en primer término una desaparición de las empresas originales debido a las pérdidas acumuladas.A pesar de que permaneció cierta injerencia británica en la minería debido a asociaciones con capitales británicos, para mediados del siglo XIX la minería mexicana se encontraba en considerable proporción en manos mexicanas.

    Del 1950 a 1982 los autores identifican un periodo de estancamiento y desinversión debida al redireccionamiento de la inversión hacia otros países debido también al panorama nacional inseguro y restrictivo. La formación de compañías prácticamente se detuvo y la United y El Bote, las únicas supervivientes tuvieron una posición marginal.

    Fue hasta 1883-1884 cuando debido al reestablecimiento de las relaciones diplomáticas con Gran Bretaña, a las recientes inversiones de capital estadunidense y a la reanudación del pago de la deuda las inversiones británicas se dispararon hasta rebasar por primera vez la cifra de 1825 y presentar el pico histórico de las mismas en 1890. Sin embargo este aliento no duro mucho debido a que las compañías se formaban totalmente en Inglaterra y desconocían sus problemas al operar en México únicamente; por lo que aproximadamente la mitad de las nuevas empresas desapareció en la primera mitad de la década de 1890. Con lo cual la inversión en México del total de inversión británica en el mundo volvió a decrecer considerablemente.

    En 1899 se formó El Oro, la más importante empresa minera británica en México por su capital. A pesar de que esto hubiera podido consolidarse como en un nuevo auge de inversiones, la guerra en Sudáfrica y una serie de fraudes derribó esta esperanza. Los autores fijan 1910 como un nuevo pico máximo en cuanto a número de compañías y capital invertido se refiere, sin embargo para entonces el capital estadounidense invertido en el país era mucho más significativo.
    Se destaca el cambio de posición gográfica de las empresas, que tuvo una importante aglomeración en El Oro. donde se aglutinaron las tres empresas britpanicas más importantes, con respecto a ésto los autores presentan un cuadro con evidencia de la alta rentabilidad de estas empresas. Sin embargo la operación de éstas compañías se paralizó 1914 y 1917, con lo que concluye el análisis de éstas empresas británicas.

    Los autores concluyen tipificando las inversiones como inviables por sus grandes y fantásticas expectativas, cosa que dejan claro a lo largo del artículo. Sin embargo también abren una pequeña categoría de empresas creadas al final del siglo XIX que gracias a la gran escala de sus operaciones que pisaron el terreno internacional pudieron sobrevivir a la segunda década del siglo XX.

  33. Ana Maria Cachu Martinez dijo:

    Uno de los sectores de la economía mexicana era la minería, por lo que en esta lectura se centran las cuestiones que pretendían incentivar este sector así como su desarrollo, lo que principalmente se llevo a cabo en base a inversiones británicas que se llevaron a cabo. En un principio las inversiones inglesas en las minas mexicanas fomento la expansiva creación de compañías en el país lo cual fue a su vez resultado de la denominada euforia especulativa de la que fue parte América Latina, donde se destaca el papel de los contratos, en donde se especificaba que las compañías serian propietarias de un porcentaje de las ganancias y los propietarios obtendrían acciones. Después de 1835 se presenta la desaparición de las compañías que habían surgido, lo que genero que nuevamente este sector económico se encontrara en manos de nacionales, sin embargo, debieron enfrentarse a problemas de diversas índoles. A pesar de que después de 1850 la minería mexicana continuo siendo apoyada por capital extranjero este se redujo en comparación con el apoyo que recibían otros países latinoamericanos. Debido a las bases poco solidas con las que contaban las compañías free-standing fueron incapaces de soportar las crisis tanto interna como externa del país.
    Opinión:
    Las inversiones inglesas ayudaron no solo a la atracción de otros países en la minería mexicana sino también a su desarrollo a través de la implementación de tecnología que no había sido adoptada por el país, sin embargo, también genero grandes problemas de especulación así como dependencia de Gran Bretaña para el desarrollo del sector en cuestión, haciéndose notar periodos de crecimiento, recesión, estancamiento y posteriormente auge a lo largo del periodo analizado. De tal manera que debió de estabilizarse y en cierto punto limitarse la inversión extranjera que se llevo a cabo en el país y no dar pie a que esta manejara de manera deliberada a la minería, extrayendo de está cuantiosas ganancias.

  34. Andrea Ponce Nava dijo:

    Parra y Riguzzi explican como ocurrió el desarrollo de la industria minera por parte de los ingleses en México. Dividen menos de un siglo en seis periodos. Primero ocurre un aparente boom de las inversiones de las compañías británicas pero después hay una caída abrupta debido al desconocimiento del terreno por parte de los inversores. Después se comenta que hubo un estancamiento y hasta 1883 con el auge de “free standing” existe una recuperación por pagos en deuda, llegado de flujos americanos y el ferrocaril. En los últimos años del periodo analizado las empresas frenan sus inversiones o se hacen de forma espaciada.

    Es interesante analizar el empeño que mostraron las compañías británicas en la industria minera pues a pesar de que se encontraron con dificultades siguieron con su objetivo de obtener buenas ganancias. Aunque representó un saqueó para la nación porque gran parte de los metales se los llevaban esto dificultó la liquidez, abrió una brecha luego de que se fueron las compañias británicas a las mexicanas.

  35. Lesly Jamileth Rodriguez Muñoz dijo:

    En esta lectura se analizarán dos aspectos de la experiencia minera británica en México: primero, la forma organizacional de las compañías y su relación con el mercado de capitales y en segundo lugar, sus capacidades en términos de duración, así como de rentabilidad. A través de este estudio hemos identificado cinco etapas de la presencia británica en la minería mexicana, relacionadas con procesos tanto internos como de carácter internacional, que definieron las características de su comportamiento, tamaño e importancia. En cada una de ellas se plantea una relación específica entre nuevos flujos de inversión y empresas preexistentes, que analizaremos. Las inversiones británicas en la minería mexicana tienen su origen en la apertura comercial que significó la separación de la Corona española, que facilitó la entrada de capitales extranjeros a la economía mexicana. En 1824 comenzaron a ofrecerse las acciones de las compañías y rápidamente la suscripción de acciones mineras en América Latina y México se aceleró. Las acciones de minas mexicanas cuya paridad nominal original era de 30 libras esterlinas se llegaron a cotizar al inicio de 1825 con una prima muy superior, reflejando el entusiasmo por este género de inversión.Las compañías no adquirían la propiedad de las minas en estricto sentido, como tampoco lo eran los llamados propietarios. Éstos sólo contaban con la concesión para explotar las minas una vez que se habían denunciado y puesto en operación, de acuerdo con las Ordenanzas de Minería coloniales que seguían vigentes. Esa “propiedad” sólo se perdía si la mina era abandonada por mucho tiempo y era denunciada nuevamente. La retracción de la inversión provocada por la crisis obligó a las compañías mineras supervivientes a tomar distintas direcciones. La Compañía de Real del Monte y Pachuca continuó sus operaciones hasta mediados de siglo, mediante el continuo esfuerzo financiero por incorporar más capitales. La Anglo Mexican enfrentó severos problemas para recapitalizarse una vez que había logrado rehabilitar las minas que había tomado para su explotación, particularmente las de Guanajuato, y modificó su rumbo concentrándose en la administración de casas de moneda regionales y abandonando la fase extractiva y de refinación de metales. Una tercera compañía, la United Mexican Mining, sobrevivió concentrando progresivamente sus operaciones en pocas minas de Guanajuato y Zacatecas. En conjunto, este periodo se caracteriza por la intensidad con que se dio la formación de compañías y también por el estrepitoso modo en que desaparecieron como empresas inversoras.
    A partir de mediados del siglo xix, que coincidió con la liquidación de la empresa Real del Monte, y durante casi tres décadas privó el estancamiento: se formaron muy pocas compañías, todas de escasa importancia y permanencia, y las únicas dos supervivientes tenían una posición marginal. Para los años setenta del siglo xix, el panorama no había cambiado de forma sustancial. En general, la imagen de México entre los inversionistas y en los círculos financieros seguía siendo muy negativa, por el estatus de país insolvente y la falta de relaciones diplomáticas con Gran Bretaña, la inseguridad física, y las regulaciones legales ambiguas y cavilosas. El punto de inflexión, en este caso, no se verificó hasta los años de 1883-1884, cuando se plasmó la reubicación de México en las relaciones económicas internacionales mediante tres canales: el reestablecimiento diplomático con Gran Bretaña, la inminente reanudación del pago de la deuda, y la llegada de grandes flujos de capital estadounidense, en ferrocarriles y minas. De hecho, la gran mayoría de compañías mineras británicas organizadas para operar en México no sólo no pagaron dividendos a los accionistas, tampoco estuvieron en condiciones de devolver el capital, mermado por las pérdidas, en el momento de su liquidación. Las únicas empresas verdaderamente rentables a largo plazo fueron las del pequeño lote surgido entre finales del siglo xix y comienzos del xx, en un contexto de gran internacionalización del negocio minero, y que gracias a la gran escala de sus operaciones pudieron sortear los embates de la segunda década del siglo xx.

  36. Jaramillo Arenas Martín dijo:

    Podemos analizar el peso que se tuvo en la inversión minera dentro de América Latina, donde México fue el principal destinatario de la inversión extranjera principalmente británica. Se pueden diferenciar varias etapas donde encontramos a principios de 1924 que se dan las primeras inversiones, debido a una apertura comercial, causada por la separación de la corona española; se establecieron 8 empresas, se introdujo tecnología y estas empresas adquirieron contratos de explotación. Entre 1835 y 1849 se da un cambio en el papel de las empresas británicas, ya que las mexicanas se volvieron una proporción importante de inversionistas en este ramo. Además se da una reubicación de México a nivel mundial, trayendo un mayor flujo de inversiones extranjeras y unidades free-standing; después en la última etapa (1893-1913), se termino este tipo de inversión, y aparecieron otro tipo en el ámbito mundial, como consorcios enfocados en la parte financiera.
    omo pudimos observar, la inestabilidad política del país durante el siglo XIX causó un atraso institucional muy grave, respecto al desarrollo de las instituciones capitalistas de los países desarrollados, debido a que los constantes conflictos en México, no permitieron la innovación de las leyes coloniales para facilitar el funcionamiento de inversión extranjera en el país, como fue el caso de las compañías mineras británicas, cuyas operaciones fueron mermadas por los altos costos de transacción. Estos no hicieron mas que limitar la capacidad de reacción de estas compañías ante la inestabilidad externa provocando su quiebra.
    Como se menciona en el texto, el flujo de las inversiones británicas durante ese periodo en el sector minero hacia el país no estaban bien fundamentadas, pues se tenían grandes expectativas de las riquezas mineras mexicanas y se creía que la tecnología podría hacer que la explotación de los recursos diera mejores resultados para los inversionistas, por lo que considero que el que se hayan basado en ciertos supuestos fue la principal causa de que sus inversiones hayan fracasado en la mayoría de los casos.

  37. Monroy Gómez Franco Luis Angel dijo:

    Riguzzi y Palma se abocan a analizar el comportamiento de la inversión británica dentro del sector minero. Este comportamiento puede ser caracterizado por darse en forma de oleadas, dependiendo de la forma en que se apreciaba la situación en México en el exterior. Por ello la primera oleada ocurre al finalizar la guerra de independencia, aprovechando la manía minera que se había desatado en Gran Bretaña. Esta manía provoca que se establezcan 8 compañías bajo el régimen de concesiones en el territorio nacional. Sin embargo estas empresas vieron cortados sus fondos una vez que la efervescencia por invertir en las minas terminó, lo que obligó a más de una de ellas a liquidar o traspasar sus activos o reducir sus actividades de forma dramática. Esta situación se dio de 1835 a 1882, en donde lo que sí ocurrió fue que los ex empleados de las empresas mineras comenzaron a trabajar por su cuenta en labores técnicas, en la exploración y promoción de proyectos mineros. Es necesario decir que tampoco se dio un auge inversor en este periodo debido a que México era visto como un mal país para invertir por la suspensión de pagos de la deuda externa ocurrida a mediados del siglo y la suspensión de relaciones con el Reino Unido. Una vez que se reanudaron ambas situaciones las inversiones volvieron a fluir hacia México, si bien bajo formas sumamente frágiles que no pudieron mantenerse en operaciones por mucho tiempo (una vez más, al terminar la especulación las empresas se quedaron sin fondos) No sería sino hasta que consorcios británicos se decidieran a invertir en México (a partir de 1896) que los proyectos comenzaron a sobrevivir y a extender el nivel de actividad que realizaban. Ello ya que al pertenecer a un consorcio tenían un respaldo que les permitía operar durante el periodo de adaptación y construcción de infraestructura.

    Esta lectura deja bien en claro los efectos que puede tener la especulación sobre el desarrollo de un sector. Como se menciona líneas arriba, los primeros intentos de formar empresas británicas para explotar los recursos minerales de México fracasaron en el momento en que la especulación sobre el valor de los minerales y de las empresas que les explotaban se detuvo, puesto que dependían enteramente del fondeo en bolsa para sostenerse dado que las inversiones no rendían los frutos esperados. Aquí se aprecia que la especulación permite la entrada en nuevos mercados, lo cual puede ser bueno. Sin embargo si todo el funcionamiento de la empresa depende de la prolongación del momento especulativo, eventualmente caerá en el fracaso. Es necesaria una fuente de recursos estable para poder mantener las operaciones y el gasto, no solamente que el precio del activo que se posee continúe aumentando y su precio no se desplome. Esta lección que se obtiene del comportamiento de la inversión británica en el sector minero en México durante el siglo XIX también aplica para lo sucedido en la reciente crisis económica de 2007-2009.

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